Muchas veces, desde el inicio del conflicto planteado por los asambleístas enterrianos, nos hemos preguntado el motivo de tan insostenible postura.
Ignorancia. Intolerancia. Xenofobia. Prepotencia. Soberbia. Impunidad. Hipocresía.
Muchos son los calificativos que caen sobre las espaldas de los asambleístas y los políticos argentinos que apañaron, defendieron y hasta financiaron esta irracional cruzada pseudoambientalista que terminó afectando las relaciones comerciales y diplomáticas de dos países vecinos y hermanos.
Hoy, luego de meses y meses de funcionamiento de la planta de Botnia/UPM, los asambleístas vieron con desilusión como sus profecías fallaban una tras otra.
¿Peces mutantes? ¿Lluvia ácida? ¿Acuífero contaminado? ¿Explosiones? ¿Aire irrespirable? ¿Muerte de miles de animales? ¿Cáncer? La realidad, esa dura enemiga de los asambleístas, echó por tierra con sus esperanzas de ver un enorme desierto contaminado y sin vida como resultado del funcionamiento de la pastera fraybentina.



Primero, lo primero. Las disculpas del caso. Un mes y monedas con el blog caído requiere de las explicaciones del caso.
Una palabra, solita, que representa toda una gesta de supervivencia, amistad y deseos de vivir.
En el día de ayer José Mujica, presidente electo de todos los uruguayos, anunció una nueva estrategia en pos de buscar un fin al conflicto que divide a Argentina y Uruguay debido al rechazo argentino a la instalación de plantas de celulosa en casi la totalidad del territorio uruguayo.
En el día de ayer, Uruguay volvió a disfrutar de una verdadera fiesta cívica.
Argentina se afana, desde hace ya cuatro años, en incentivar un litigio binacional que a esta altura se hace realmente incomprensible.
Se cumplen tres años de bloqueo al puente internacional Gral. San Martín. 


