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No sea nabo, Alfredo!

Posted by Antonio Giossa On July - 26 - 2008

(Por Antonio | Buenos Aires).- José Mujica – el “Pepe” – es un personaje carismático, atractivo y con un gran impacto mediático en sus afirmaciones. Pero, a la vez, es un político sagaz, inteligente y con un nivel teórico-práctico que le permite lanzar frases que parecen llanas y en realidad llevan un claro mensaje al destinatario.

Basta recordar la famosa frase “No sea nabo, Néber”, que el –en ese entonces- ministro de Ganadería le tiró al periodista Néber Araújo en pleno reportaje.

En estos días podemos encontrar al “Pepe” Mujica en Buenos Aires, participando de reuniones políticas, técnicas y, por supuesto, partidarias. Presentado por la prensa argentina como el “casi seguro candidato presidencial del Frente Amplio”, Mujica evitó hablar sobre los problemas internos de Argentina aunque dedicó varias frases al conflicto por la instalación de Botnia en Fray Bentos y los cortes de ruta que llevan adelante un reducido grupo de asambleístas en Arroyo Verde.

Mujica, ante la pregunta de un periodista sobre la postura de los asambleístas, explicó que en su opinión “alguna vez se tienen que cansar de estar en ese puente podrido, ahí, aburridos. Y nos dejan pasar. Se va a tener que arreglar por el lado del sentido común. Espero que se aburran, y la podamos abrir”.

La paciencia oriental, otra vez como ejemplo de tolerancia y de respeto.

Dos años van de corte de ruta –explícitamente organizado para intentar afectar la economía uruguaya y la relación entre ambos pueblos- y nada hacer pensar que ni los asambleístas atrincherados en Arroyo Verde, ni los líderes mediáticos (alguno ahora puesto como referente legitimado y ejemplo de civismo y lucha social válida) ni el gobierno argentino están mínimamente interesados en descartar el corte de ruta contra Uruguay.

En primer lugar, el máximo responsable: el gobierno argentino. Poco importa si el presidente es Néstor Kirchner o Cristina Fernández, el corte de ruta en Arroyo Verde tiene un ingrediente que lo hace único y potable para la Casa Rosada. Es la única protesta social que no apunta sus baterías contra el gobierno nacional, por lo que fácilmente se puede permitir.

Además, cada día que se mantiene el corte en Arroyo Verde es un día menos de posibles protestas de asambleístas en la Ruta Nacional 14. O, peor, en pleno centro porteño.

En segundo lugar, la banda de responsables locales: los líderes de la Asamblea Ciudadana de Gualeguaychú. La protesta que llevó adelante Alfredo de Angeli en el conflicto por el aumento a las retenciones al campo generó una visión optimista e hizo pensar a muchos que, tal vez, el dirigente podría ser un canal adecuado para llevar lucidez y cordura a los asambleístas.

Todo lo contrario, la lucha campo-gobierno generó un dato que hay que medir correctamente. La protesta basada en los cortes de ruta (salvajes y agresivos en algunos casos, ilegal en todos) se extendió por medio país y dado que el destinatario de esa lucha era el gobierno kirchnerista, muchos ciudadanos de ambas orillas terminaron por aceptar que este tipo de protestas puede llegar a ser funcionalmente válido y aceptable.

Y, además, la caída de la ley por las retenciones en el Senado argentino terminó por demostrar que en este país un corte de ruta puede llegar a cambiar el destino que se creía cierto pocas horas atrás.

En tercer lugar, el minúsculo grupo de asambleístas que, contra viento y marea, se van rotando para que un par monte guardia y tome mate con los gendarmes instalados allí para protegerlos. La soledad está haciendo estragos y estos ambientalistas matan el tiempo dedicándose a la caza de zorros (animales autóctonos de la región) y la alimentación a base de patos criados en cautiverio en el mismo lugar de la protesta.

Si alguien pensaba que Alfredo de Angeli había cambiado su postura con respecto a Botnia y los cortes de ruta, ese pensamiento quedó sepultado por las declaraciones del propio asambleísta, que dejó en claro que sigue defendiendo la lucha de la ACAG, se sigue reuniendo con los asambleístas y sigue apostando al corte de ruta para mantener bloqueado el pase hacia Fray Bentos.

Para Uruguay y para los uruguayos, solo resta esperar el fallo de la Corte Internacional de Justicia, que terminará por poner un manto de piedad sobre la irracional postura de Argentina.

Hasta entonces, paciencia. Mucha paciencia. Y a no creer que circunstancias puntuales o coyunturales de la interna política argentina posibilitarán un cambio en la postura de la Casa Rosada contra la instalación de Botnia en Uruguay.