Era de esperarse. La denuncia de un ciudadano argentino -alertando que en “la localidad de Las Flores” había sido agredido por un grupo de uruguayos defensores de Botnia y que el nosocomio local se había negado a atenderlo porque “el gobierno uruguayo prohibió que los hospitales públicos atendieran argentinos“- venía con sorpresa. Con flor de sorpresa.
Los periodistas de ecoUruguay realizaron una investigación, intentando descubrir la realidad que se escondía debajo de la noticia que publicaron varios medios de prensa argentinos. Y se encontraron con un pedazo de… operación de prensa.
La noticia publicada en ecoUruguay, sin desperdicio.
Atención, Lanata: no fue por Botnia, sino por reírse de travestis
Un argentino denunció haber sido agredido por su nacionalidad y por culpa de Botnia. El diario piquetero El Argentino lo amplifica en Gualeguaychú, y Crítica lo levanta sin corroborar nada. No fue así: se burlaron de dos travestis, y cobraron.
Un desconocido afirma que un submarino atómico argentino se desplomó sobre la Casa Rosada. ¿Qué hace un periodista con un mínimo sentido común, una ética mínima y un mínimo oficio? Lo primero, rascarse la cabeza porque la historia es absurda.
Un desconocido denuncia en un diarito de provincia que Lanata conducía un ovni en evidente estado de ebriedad y se estrelló contra el Observatorio Intergaláctico de Gualeguaychú. ¿Qué hace un periodista con un mínimo sentido común, una ética mínima y un mínimo oficio?
Un desconocido denuncia que fue agredido por varios individuos que, mientras le pegaban, le reprocharon el conflicto con Argentina; y denuncia además que en el hospital no lo quisieron atender por ser argentino, pero dejó asentada la denuncia en una Jefatura de Policía que no existe, en una ciudad que no existe. El incidente ocurrió en una estación de servicio que no existe, y el hospital… tampoco existe.
¿Qué hace un periodista con un mínimo sentido común, una ética mínima y un mínimo oficio? Si es Lanata, lo publica. Y en primera página. Y esa nota despierta la reacción de decenas y decenas de chovinistas y racistas que dejan comentarios del estilo: “Esto nos pasa por dejar venir a los negritos uruguayos muertos de hambre para darles de comer. Como los yorugas son unos muertos de hambre desagradecidos, después se dedican a hablar mal de los argentinos. Y todavía hay quienes van a veranear allá, para matarles el hambre allá. Ya ven lo que les puede pasar”.
Si Lanata tuviera un mínimo de sentido común, rigor y ética, no habría publicado lo que sigue:
¿Efectos colaterales de la batalla por Botnia?
Denunció que lo asaltaron y que le mencionaron el conflicto con la Argentina mientras le pegaban. Y que en un hospital le negaron atención.
Crítica, Buenos Aires, 31/10/2008
ecoUruguay no es un portal de noticias que compita por la primicia. Pero era todo tan absurdo que levantó el teléfono y consultó a varios periodistas uruguayos procurando corroborar la información.
Para empezar, ¿cómo un ciudadano argentino agredido en Uruguay por exacerbados nacionalistas pro Botnia no hizo la denuncia ante un consulado argentino, y en cambio esperó a cruzar para hacerlo ante la Asamblea de Gualeguaychú?
Para seguir, ¿cuál es “la localidad de Las Flores”? No existe. Hay, sí, un caserío en torno a la vieja estación Las Flores, próximo a Piriápolis. Pero si es un pequeño caserío, no tiene “Jefatura de Policía” ni hospital de Salud Pública. ¿Y si fuera en la comisaría y una policlínica? Una llamada telefónica bastó para saber que Las Flores tampoco tiene estación de servicio, y confirmar que sus pobladores se atienden en el hospital de Pan de Azúcar. No existe allí ninguna denuncia del miércoles pasado sobre los hechos denunciados. En el cuaderno de “novedades”, las anotaciones sobrepasan las 1.600. En el de hurtos, no llegan a 80.
Alguien había oído que el incidente fue en Paysandú. Probable, dado que cruzaron el puente Paysandú – Colón. Pero colegas de Paysandú negaron que existiera ninguna localidad ni paraje llamado Las Flores.
¿No habrá sido en el departamento de Flores?, arriesgó una colega de El Telégrafo. Es que en el departamento de Flores no hay ninguna localidad con ese nombre.
Pero, perdidos por perdidos, ecoUruguay llamó a la ciudad de Trinidad, capital del departamento de Flores. Sí, fue ahí. Pero no así, precisaron fuentes policiales directamente vinculadas al caso.
Estas personas venían de trabajar en el balneario La Pedrera, departamento de Rocha (¿cómo era aquello de “negros uruguayos a los que les matamos el hambre”?). A su paso por Trinidad se detuvieron en una estación de servicio.
En las proximidades de esa estación de servicio se encontraban dos travestis ejerciendo la prostitución (“con las debidas autorizaciones”, se aclaró a ecoUruguay). Y los pobres ciudadanos argentinos no tuvieron mejor idea que hacer comentarios insultantes, burlándose de ellos. De las burlas al intercambio de insultos, y de allí a la paliza que los travestis propinaron a los ciudadanos argentinos, incluyendo el golpe con una piedra. De todo ello hay testigos.
Miente también el denunciante respecto a la supuesta omisión de asistencia. Los propios policías que intervinieron en su defensa los condujeron al hospital, donde fueron correctamente atendidos.
Los travestis fueron detenidos de inmediato por la Jefatura de Policía de Trinidad, que dio cuenta a la Justicia. Pero quedaron provisoriamente en libertad porque el delito de lesiones personales se persigue a denuncia de parte ante la propia Justicia, y los ciudadanos argentinos no estaban dispuestos a permanecer en Trinidad hasta las 13.00 en que abre el juzgado.
De todo ello existe información oficial. Y toda esa información fue puesta en conocimiento de la cónsul argentina en Paysandú, que se interesó por el tema a instancias del embajador en Montevideo.
Ya lo dijo Jorge Luis Borges en el final de aquel cuento:
“La historia era increíble, en efecto, pero se impuso a todos, porque sustancialmente era cierta. Verdadero era el tono de Emma Zunz, verdadero el pudor, verdadero el odio. Verdadero también era el ultraje que había padecido; sólo eran falsas las circunstancias, la hora y uno o dos nombres propios”.
Ahora bien, sólo un pasquín pudo levantar esta denuncia sin corroborar ningún dato. De El Argentino, ya nada llama la atención: ese diario ha dicho explícitamente que no da ninguna información que perjudique al piquete de Arroyo Verde.
Pero que el señor Lanata, que tan buen concepto de sí mismo tiene como periodista, levante ese mamarracho sin confirmar nada, sólo puede atribuirse a un amarillismo irresponsable y criminal.
La denuncia destila chovinismo: “En el hospital de Las Flores no lo habrían querido atender” porque “éramos argentinos y nos cerraron la puerta en la cara”. (…) “Ellos, como cualquier persona del mundo vienen a un hospital de la Argentina y hay obligación de atenderlos, pero los uruguayos nos niegan algo tan elemental como la asistencia en una emergencia”.
Uruguay está lleno de turistas y hombres de negocios argentinos, en sus autos con matrícula argentina. Pasean, conversan… Pero uno de los órganos piqueteros de Gualeguaychú publica una denuncia estúpida: a un argentino le pegaron y le negaron atención en Salud Pública, por ser argentino. No lo levantaría ni La Juventud, pero sí el diario de Jorge Lanata, y en primera página.