Muerte al imperio! No al capitalismo transnacional! Defendamos nuestro estilo de vida natural ante la invasión de las multinacionales contaminantes!
Con ese discurso, tan tercermundista y ecologista, los asambleístas entrerrianos se presentaron al mundo. No eran “ambientalistas”. Tampoco eran “piqueteros”. Eran, teóricamente, los líderes de una avanzada antiimperialista que parecía provenir de las entrañas mismas de la izquierda revolucionaria argentina.
Muchos progres se tragaron la pastilla. Creyeron que el discurso eral real, que un grupo de valientes luchadores se enfrentaban, sin armas, a todo un imperio avasallador, corrupto y contaminante. ¿Cómo no sentir simpatía por los asambleístas, combatiendo al imperio en una lucha desigual?
La realidad, la tozuda y dura realidad, terminó rápidamente por demostrar que los asambleístas, de antiimperialistas y anticapitalistas tienen poco y nada.


En esta instancia difícil, inimaginada y poco querida por uruguayos y argentinos, venimos escuchando desde hace más de dos años, sustentar posiciones de pertenencia de rutas y puentes cuando se afirma enfáticamente el derecho que asiste a restringir el paso sobre los mismos.
El intentente de Gualeguaychú, Juan José Bahillo, más conocido por sus amigos como “Juanjo”, es un político de raza. Y como tal, sufre de una pésima memoria.
Basta de calentar motores. Es ahora de volver al ruedo. Que, como siempre, será con un pié en el mundo virtual y otro pié en el mundo real.


